“Tengo un marcado interés por la inquietante extrañeza de nuestra identidad y por lo tanto, la necesidad de traducir nuestra contemporaneidad en mi práctica artística.”

 

Mi práctica artística nace de la extrañeza que se oculta en lo cotidiano, aquel gesto familiar que puede volverse inquietante cuando se observa como síntoma de un presente atravesado por estructuras sociales, políticas, económicas y culturales. Trabajo con el dibujo, la pintura, el grabado y diversas estrategias conceptuales para construir imágenes que tensionan lo humano con lo simbólico, lo natural y lo artificial, como si se tratara de un retrato fragmentado de nuestra época.

 

La sátira, el humor negro y la ironía funcionan como dispositivo que revela nuestro presente: cuerpos y paisajes que se deforman bajo la presión de la identidad, el lenguaje y el patrimonio. Mi obra funciona como un retrato prismático, refracta la contemporaneidad mostrando sus múltiples caras y contradicciones. Lo que solemos llamar “domesticado”, “salvaje”, “valioso” o “residuo” aparece como un sistema de signos que hacen visible la construcción de una identidad colectiva.